domingo 31 de mayo de 2009

Weird Tales


Hi, there
.

We’re back.

Portada de la revista Weird Tales (1933)

Han sido varios meses de mucho Pop en español y menos Country de lo habitual. La verdad es que, con el Contempopránea en mente, me he visto arrastrada por el frenesí de querer llevar estudiados a todos los grupos del cartel de este año. Así, me he dado un atracón sin precedentes de “Indie de verdad”, que me ha dejado un regusto a golosina demasiado agradable como para querer prescindir de él: Cooper, Cola-Jet Set, Ellos, Russian Red, Sidonie, Lori Meyers, La Buena Vida, Vetusta Morla, La Bien Querida, Love Of Lesbian, etc.

Últimamente, sin embargo, algunas experiencias desordenadas, curiosidades varias y momentos realmente inolvidables me han devuelto con entusiasmo renovado a la amalgama de música que no para de sorprenderme y emocionarme: el Country.

Les invito a hacer un repaso conmigo.

De tocadiscos, forajidos y niños bien. El 25 de Abril por fin se hace realidad un sueño: escuchar vinilos en mi casa de verdad (a.k.a., la casa de mis padres). Días antes, mi novio se había encargado de comprarme en El Corte Inglés (¿dónde si no?) la pieza clave en todo el puzzle de cables y adaptadores que conforman el tándem “tocadiscos – cadena de música”: el previo de fono o preamplificador. Así, el 25, voy de fin de semana a casa: conduzco hasta mi ciudad de origen, llego, saludo, entro en mi habitación, encajo todo lo que había quedado suelto en mi último (y frustrado) intento y… voila!: comienza a sonar “Blue Eyes” a viva voz, del E.P. de 7” de la International Submarine Band (con Gram Parsons como líder). Llevaba guardado desde Diciembre de 2008. De los niños bien del Country-Rock decido pasar a los Outlaws (los de verdad), y me quedo patidifusa: Wanted! The Outlaws (1976) es un discazo. Nunca antes había oído una interpretación de “Suspicious Minds” a dúo (ésta la hacen Waylon Jennings y Jessi Colter). Por supuesto, la pongo again and again, sin parar, hasta que quedo satisfecha. Momentazo.

Will The Circle Be Unbroken? El 1 de Mayo (mi cumpleaños), tomando un helado en Triana, con mis Wayfarer nuevas en la cabeza y rodeada de chicas vestidas de flamencas (con los pies cansados), recibo un regalo inesperado: el disco de la Nitty Gritty Dirt Band (con las colaboraciones de Maybelle Carter y Roy Acuff, entre otros) Will The Circle Be Unbroken? (1972). Llevaba años detrás de él, pero nunca lo había comprado. Días más tarde, en el coche, de camino al trabajo, lo escucho con ilusión. Es un disco doble y me da para cuatro viajes. Toda la esencia del Country está en este álbum: me fascina que puedan gustarme tantísimo un fiddle y un twang. A colación de su escucha, vuelvo a sacar los CDs de Hank Williams y la Familia Carter. ¡Qué grandeza!

A la vanguardia de la técnica. Hace una semana, en casa, por la noche, mientras recojo la bandeja de la cena, oigo en la televisión una cancioncilla tremendamente simple, pero con taste a raíces y un guitarrismo muy rítmico y blandito. Corro a tomar nota de la marca anunciante: “Audi, Q5: A la vanguardia de la técnica”. Enciendo el ordenador y le pregunto a Mr. Google: se trata de la canción “Riding in my car”, de Woody Guthrie. Quedo contenta para el resto del día.

Lo que hizo Kate. Mi novio y mis compañeros de trabajo se han empeñado en que vea Perdidos. Gracias. Descubro que los flashbacks de Kate y Sawyer están plagados de canciones de Country clásico. La más recurrente hasta ahora (voy por el capítulo 15 de la tercera temporada) es “Walkin’ After Midnight”, de Patsy Cline. Me pica la curiosidad: ¿tendrá algún significado especial?

Country Disappeared. Me informan de que en el último disco de Wilco (Wilco, The Album), ése que aún no ha salido a la venta, hay una canción con el título “Country Disappeared”. Me asusto. ¿Es posible que los de Chicago estén dando a entender que abandonan su vínculo con la música Country? Visto lo visto en el Territorios 2009 de Sevilla, quizás sea así. Leo la letra de la canción en Internet, descargo el álbum, lo disfruto (¡preciosísimo!) y… me quedo tranquila. Wilco no están renegando de sus orígenes: la palabra “country” se utiliza con el significado de país. Entonces recuerdo: ¡cómo disfruté en el concierto del viernes! El estribillo de “A Shot In the Arm” y los solos de “Impossible Germany” aún resuenan en mi cabeza. Increíble.

Weird Tales. Descubro (según parece, ya lo sabía, aunque lo había olvidado) que Jeff Tweedy, Gary Louris y Marc Perlman coincidieron en Golden Smog a finales de los 90. Me gustan esta clase de apuntes curiosos. Weird Tales (1998) es el título del segundo álbum de esta banda. El pulso Wilco – Jayhawks de este viernes pasado lo ganó Wilco. Eso es impepinable. Pero, sinceramente, los Jayhawks me dieron lo que no me atrevía a esperar. Escuchar “Bad Time” esa noche no entraba en mis planes (la decepción con “How To Fight Loneliness”, de Wilco, ya había hecho mella), pero cuando reconocí los primeros acordes de “I’d Run Away”, poco después de que los Louris, Olson y Perlman salieran al escenario, me dije: “La tocan seguro”. Ahora puedo contar que he vivido en directo la canción nº 1 de mi lista “Canciones preciosísimas de alt.country”. Por otro lado, hubo gente que, al oír el nombre “Hank Williams” en boca de Mark Olson, se dio la vuelta y le dio la espalda al grupo durante un buen rato. A mí me pareció una falta de respeto: sobre todo, porque acto seguido se volvieron para corear el estribillo de “Bad Time” como si fuera lo mejor desde el chicle.

Los Jayhawks en el Territorios de Sevilla

Señores… gracias por su atención.

Bye.

See you soon.

sábado 17 de enero de 2009

El show de Johnny Cash


I shot a man in Reno, just to watch him die.”

- Johnny Cash, “Folsom Prison Blues”

Aunque un poco tarde ya… ¡Feliz Año Nuevo! Lo crean o no, los Reyes Magos también se han pasado por el Auditorio Ryman. Junto a los últimos discos de Lucinda Williams, The Rascals y Josh Rouse han dejado un CD inesperado (aunque tremendamente bienvenido): Ladies and gentlemen, con ustedes… ¡“Lo mejor del show de Johnny Cash”!

A decir verdad, el álbum ha venido a sumarse al DVD que compré hace bien poquito, de idéntico título. En ambos se incluyen las actuaciones más destacadas del programa de televisión de Johnny Cash, grabadas todas en directo para este show semanal, emitido por la cadena americana ABC entre 1969 y 1971 (con 58 emisiones en total).

Me aventuro a asumir que el contexto socio-cultural de la época es más o menos conocido por todos. De todas formas, aquí les traduzco/resumo la intro con que abre el DVD: 1969. Una revolución televisiva unió a la América dividida por la Guerra de Vietnam. El show de Johnny Cash se emitió entre Junio de 1969 y Marzo de 1971, una época de contrastes radicales: la paz y el amor de Woodstock frente a la violencia de la Guerra; la inocencia de Barrio Sésamo frente al sinsentido de la resistencia; el primer paseo por la Luna y el último de los Beatles en Abbey Road… Así, en medio de toda esta vorágine surgió... The Johnny Cash Show.”

Johnny Cash, como bien nos explica la película “En la cuerda floja” (2005), se enganchó al carro del rock n’ roll en los años 50 (recordemos que es el único artista, junto a Hank Williams, que pertenece tanto al Country Music Hall of Fame como al Rock n’ Roll Hall of Fame). Las giras de promoción a lo largo y ancho del país, sus éxitos en las listas de Country (“Hey, Porter”, “Cry, Cry, Cry” o “Folsom Prison Blues”), por no hablar de la mítica grabación improvisada de 1956 para Sun Records, junto a Elvis, Jerry Lee Lewis y Carl Perkins (inciso dirigido al autor de Almanaque de Otoño: ¿para cuándo un post sobre el Million Dollar Quartet?), hicieron de él una estrella nacional.

En los 60, su liason con las drogas consiguió que “la gente no tuviera que esforzarse para creer que había estado en la cárcel”. La separación de sus hijas (más que la de su esposa, Vivian Liberto –dicen) acabó por convertir su existencia en un sinvivir. Nuestra querida June Carter (parte de su séquito particular de aquella época) le acompañó en los años siguientes y le ayudó a superar su adicción. Finalmente, en 1967 llegó el resurgir. En lo personal, Johnny y June se casaron por fin. Además, el tremendo éxito del álbum Johnny Cash at Folsom Prison (1968) relanzó su carrera. A pesar de las reticencias de Columbia, el LP fue disco de oro tan sólo cinco meses después de su lanzamiento.

Llegados a este punto, cuando su cota de popularidad había desbordado ya las expectativas de los entendidos más optimistas, la cadena ABC, que preparaba un programa de entretenimiento semanal con proyección nacional, se fijó en Johnny Cash y le ofreció la posibilidad de dirigir su propio show musical. El edificio donde habría de ser grabado se encontraba en Nashville, era símbolo inequívoco de la música Country y se llamaba… Auditorio Ryman”. Gracias a Dios, Johnny dijo “sí”. Fichó a su mujer, a su familia política (la segunda generación de los Carter), a su banda de toda la vida (los Tres de Tennessee) y a algunos de sus mejores amigos (Carl Perkins y los Statler Brothers); y así dio el pistoletazo de salida su show personal. Bob Dylan y Joni Mitchell fueron los padrinos de Johnny el día del estreno: “Hello, I’m Johnny Cash!

Durante los dos años que el programa estuvo en antena, el público del Auditorio tuvo ocasión de deleitarse con más de 100 artistas diferentes (entre cantantes, compositores, bandas, actores y cómicos). Dentro de la hora completa del show, Johnny reservó 10 minutos a la música Country, con un pequeño espacio llamado “Country Gold”. Glen Campbell, Merle Haggard, Marty Robbins, Tammy Wynette, Loreta Lynn, Tex Ritter, Hank Snow, Buck Owens y Webb Pierce fueron invitados más de una vez a este espacio.

No obstante, casi todos los estilos musicales se pasearon por delante del Sr. Cash y su esposa. Louis Armstrong estuvo allí, Ray Charles estuvo allí, Derek and the Dominos (con un jovencísimo Eric Clapton), la Creedence, James Taylor, Stevie Wonder, Pete Seeger, Kris Kristofferson, los Everly Brothers, y Roy Orbison… también formaron parte de la lista de invitados de John y June.

En fin… Como sé que tiendo a alargarme bastante y no quiero entretenerles mucho más… Aquí dejo este batiburrillo de actuaciones para los que quieran deleitarse, clasificadas en diferentes grupos:

  • Las preferidas del Auditorio (el virtual): Neil Young (“The Needle and the Damage Done” –GRANDÍSIMA), Johnny Cash (en solitario, cantando por primera vez “The Man In Black”, y junto a su mujer, interpretando “Jackson”).
  • La más controvertida: Johnny Cash en “Sunday Morning Coming Down”, de Kris Kristofferson, por negarse a obviar una frase que decía “Wishing, Lord, that I was stoned” (algo así como “pidiendo al Cielo estar colocado”).
  • Las más bizarras: los Cowsills (esa famila tan de las compilaciones de powerpop) y los Monkees (interpretando, entre otras, Nine Time Blues”, del genial Mike Nesmith –pionero del country-rock).

El show de Johnny Cash echó el cierre el 31 de Marzo de 1971. La cadena ABC, tras los pasos de la CBS, decidió meterlo en el saco de “programas televisivos de corte rural”, tan despreciados por los altos directivos de las televisiones, por los anunciantes y los patrocinadores; y así, lo cancelaron sin pestañear.

Cierto: los 70 no fueron muy amigos de los valores de la América más tradicional y conservadora, pero, Señores… just for the record, Johnny Cash era otra cosa.

Johnny Cash, in memoriam, 1932 – 2003

domingo 19 de octubre de 2008

Country couture: el estilo Nudie


Buenas.  Bienvenidos al Auditorio Ryman de nuevo (perdón por haberles hecho esperar tantísimo tiempo).  Antes de empezar, me gustaría agradecerle a Porerror, conductor del blog (de calidad) Estatuas Verdes, el haberme recordado lo entretenido y curioso que podía llegar a resultar el tema de hoy.  Después de todo, los trajes Nudie (en inglés, “Nudie suits”) bien podían haber formado parte del “universo Estatuas Verdes”.

Dicho esto, comenzaré con una afirmación casi innegable: los trajes Nudie son “lo máximo” en lo que a ropa se refiere dentro del mundo del Country. Todo “donalguien” ha llevado un traje Nudie propio (y exclusivo): si no, atiendan; ahí tienen ustedes a Hank Williams, George Jones, Ricky Nelson, Johnny Cash, Porter Wagoner, Michael Nesmith, Glen Campbell, Jim Lauderdale y un largísimo etcétera. La verdad es que resulta difícil pensar en los artistas más emblemáticos del Country y no visualizarlos enfundados en sus trajes Nudie.

Todo este “fashionismo” empezó cuando a Nudie Cohn (un sastre emigrado de Rusia a E.E.U.U. a mediados de los años 30) se le ocurrió la brillante idea de decorar con incrustaciones de bisutería los trajes de vestir que los “cowboy dandies” de la Costa Oeste le encargaban, añadiéndoles bordados pomposos y coloristas a más no poder.

Detalle del traje de Hank Snow

Lo crean o no, la repercusión de los diseños fue extraordinaria. Salir al escenario con un traje de Nudie era algo tan “cool” que no muchos pudieron resistirse. Tex Williams y su banda (los Western Caravan) fueron los primeros en llevarlos en público.

El Señor Nudie pasó entonces de tener una tiendita modesta en North Hollywood a recibir aluviones de encargos de los artistas más variopintos (entre sus clientes se encuentran Ronald Reagan, Cher, Michael Landon, Elton John, etc.). Sin embargo… ¿Saben cuál es el traje más famoso de Nudie Cohn? Quizás recuerden el traje de oro de Elvis. Ése que aparece en la portada del disco 50,000,000 Elvis Fans Can’t Be Wrong: Elvis’ Golden Records, Vol. 2 (1959). Pues bien, el propio Nudie lo cosió para El Rey (10.000 dólares le costó la broma), lo que le garantizó pan para comer hasta el día de su muerte.

Bien pasados los años 50, cuando el Country-rock cogía fuerza, Nudie contaba ya con una reputación inmejorable. Por entonces, su yerno, Manuel Cuevas, que se había convertido en su mano derecha, se encargaba de diseñar los trajes de la nueva ola de jóvenes artistas. Se dice que los trajes de los Beatles en la portada del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) son suyos (no me atrevería a afirmarlo porque no he encontrado referencias demasiado fiables). En fin, mientras... Nudie se dedicaba a pasearse con las estrellas, “tunear” sus coches, tocar la mandolina y engalanar caballos.


Nudie Cohn con Emmylou Harris, Dolly Parton y Sylvester Stallone

Uno de los jóvenes de esta nueva hornada fue Gram Parsons, quien, en su afán por incorporar lo tradicional y lo clásico a los tiempos que corrían, decidió caracterizar a los Flying Burrito Brothers con trajes Nudie. La gracia de la ocurrencia era, no obstante, que los bordados representaran elementos destacables en sus vidas. Así nació el famoso traje Nudie de Gram Parsons: drogas, hojas de marihuana, mujeres desnudas y… una gran Cruz en la espalda. En el documental Gram Parsons: Fallen Angel (Gandulf Henning, 2004), se puede ver a Manuel Cuevas afirmando lo siguiente (atentos): What he was transferring to me in the form of ideas for making the suit, was the actual way that he wanted to die: from the flames to the Cross to the marijuana to the pills and to the girls. Ahí queda eso.

Nudie Cohn murió en toda la cima del éxito en 1984. Sus trajes nunca han llegado a caer en desuso. Tras su muerte, Manuel Cuevas, ya divorciado de la hija de Nudie, trasladó su propio negocio (Manuel’s Exclusive Clothier) a Nashville (Tennessee). Hoy día, los trajes Nudie que se ven (el nombre ya sólo representa el estilo) son suyos.

Jeff Tweedy, de Wilco, con un traje de Nudie

Con medio post ya escrito, el fin de semana pasado, en una pequeña librería de Charing Cross Road, en Londres, descubrí, casualmente… ¡un libro sobre Nudie!: “Are you a fashion designer?”, me preguntó el dependiente, burlón, al pagarlo. Muchos pensarán que los trajes Nudie son lo más hortera del mundo (es debatible), pero lo que resulta incuestionable es que su éxito es, claramente, arrollador. Como ya dijera Glen Campbell allá por los 70 (y David Hasselhoff en los 90), “I’m gonna be where the lights are shinin’ on me / Like a rhinestone cowboy / Riding out on a horse in a star-spangled rodeo / Like a rhinestone cowboy”.

domingo 1 de junio de 2008

Los ángeles del Country

Out with the truckers and the kickers and the cowboy angels,
And a good saloon in every single town…

- Gram Parsons

Ladies and gentlemen, un millón de gracias por su paciencia...

Los ángeles del Country... ¿A alguien más le inquieta la devoción generalizada de la música Country por los ángeles...? Tranquilos, no esperaba que respondieran afirmativamente. Sin embargo, sí creo que se trata de un fenómeno lo suficientemente interesante como para que el Auditorio Ryman se haya atrevido a dedicarle una entrada. Ya me dirán.

Muy a menudo me topo con canciones que humanizan a estos seres celestiales – los ángeles – y los sitúan en ambientes tradicionalmente asociados a la música Country, como los honky tonks (establecimientos – bares – vagamente parecidos a los antiguos salones del Oeste americano, con un único ornamento básico e indispensable: el jukebox o gramola). Expresiones como “cowboy angels” o “honky tonk angels” se repiten en multitud de letras de canciones, títulos de álbumes, recopilatorios, tributos, obras de consulta, etc. para hacer referencia a… ¿qué exactamente? Quizás no les descubra nada trascendental en este post, pero la curiosidad me obliga a intentar aclararlo.

La verdad es que todo este interés se me despertó hará aproximadamente cinco meses. En uno de los álbumes recopilatorios que suele regalar la revista Uncut (en concreto, en el llamado Drifter’s Escape: The music that inspired John Wesley Harding and Nashville Skyline) aparecía una canción que desconocía, pero que me llamó la atención especialmente: “The Wild Side Of Life” (1952), interpretada por Hank Thompson. Como suele ocurrirme con muchas de las cosas que aprendo, a raíz de conocerla, escucharla y disfrutarla comencé a encontrar reseñas y referencias a “The Wild Side Of Life” por doquier. La más extensa aparecía en un artículo-homenaje que el primer No Depression del 2008 (#73) dedicaba a Hank Thompson, con motivo de su reciente fallecimiento. En él se contaba la historia de esta canción, sobre la que destacaré dos datos curiosos: (i) además de mantenerse en el puesto #1 de las listas de Country durante 15 semanas, (ii) “The Wild Side Of Life” es famosa por haber inspirado la canción-respuesta “It Wasn’t God Who Made Honky Tonk Angels”, interpretada por una Kitty Wells inexperta, quien, no obstante, logró convertirse en la primera mujer en ocupar la cima del Billboard de Country.

El pulso entre géneros fue, cuando menos, llamativo:

HANK THOMPSON: “I didn’t know God made honky tonk angels, / I might have known you’d never make a wife. / You gave up the only one that ever loved you, / And went back to the wild side of life.”

KITTY WELLS: “It wasnt’t God who made honky tonk angels / As you said in the words of your song. / Too many times married men think they’re still single, / That has caused many a good girl to go wrong.”

Creo que resulta adecuado afirmar que, en este contexto, “honky tonk angels” no es sino una imagen. La expresión se utiliza para hacer referencia a las mujeres de valores un tanto diferentes a los de la América más conservadora y tradicional (Hank Thompson parece reprocharse: ¿en qué estaría yo pensando al creer que una mujer que frecuenta un honky tonk podría ser una buena esposa?). En otras palabras: “honky tonk angel” = chica mala.

El propio Elvis hace uso de esta metáfora en su interpretación de “There’s a Honky Tonk Angel (Who Will Take Me Back In)” (original por Conway Twitty), incluida en su álbum Promised Land (1975): “… If you don’t want the love I can give you, / Well, there’s a honky tonk angel who will take me back in. También los Flying Burrito Brothers reproducen esta estampa. En “Your Angel Steps Out Of Heaven” (Sleepless Nights, 1976) Gram Parsons canta: “Your angel steps out of heaven each night. / Her heaven’s not the same as you’re living in, / It’s any place where there’s music and a free drink from him.”

Por otro lado, encontramos también menciones a los ángeles procedentes del (sub-)subgénero Country llamado bluegrass-gospel, que se caracteriza fundamentalmente por la temática Cristiana de sus letras. Los Louvin Brothers son, quizás, los artistas más representativos de este género. En su álbum Satan Is Real (1960) exponen sus creencias y convicciones religiosas a través de numerosas referencias bíblicas: “God”, “Jesus”, “Satan”, “salvation”, “river of Jordan” y, por supuesto, “angels”.

Gram Parsons fue un gran admirador de esta tradición, que incorporó a sus trabajos mediante versiones de canciones como “The Christian Life” o “The Angels Rejoiced Last Night” (ambas de los Louvin Brothers), y también a través de composiciones propias como “Return Of The Grievous Angel” o “In My Hour Of Darkness”. Su prematura (y trágica) muerte ha dado lugar a multitud de exaltaciones sobre su persona; este hecho, unido, quizás, a las múltiples vinculaciones que con el término “ángel” hubo a lo largo de su vida (su último álbum se tituló Grievous Angel, en sus letras hacía referencia a “cowboy angels”, la banda que le acompañó en sus últimas giras se llamó los Fallen Angels…) ha provocado que muy frecuentemente veamos su imagen asociada a esta palabra. La expresión “ángel vaquero” (me aventuro a sugerir) contiene un ramalazo de sensibilidad que contrastaría con la dureza implícita en la palabra “cowboy”

En fin… Visto está que los ángeles del Country (los de las metáforas) tienen también algo de eufemístico. Dada la relación entre este género musical y la ideología conservadora(-Cristiana) de la mayoría de sus oyentes, no resulta extraño pensar que la expresión “ángel del honky tonk” se utilizara como una forma correcta y agradable de decir “chica bonita pero problemática”.  Entonces, parece que todo se reduce a algo tan simple como el uso más o menos sutil del lenguaje (que, al fin y al cabo, es uno de los muchos recursos de la canción).  ¿Se imaginan a Hank Thompson utilizando el vocabulario de los Rolling Stones en “Honky Tonk Women” (1969)? No creo que hubiera resultado muy recomendable para un miembro del staff permanente del Grand Ole Opry

I met a gin soaked, bar-room queen in Memphis,
She tried to take me upstairs for a ride…”
- Jagger / Richards

domingo 6 de abril de 2008

R.I.P. No Depression Magazine

La revista más distinguida del Americana echa el cierre. El próximo número de No Depression (ND), el #75, será el último de una serie periodística que vio la luz por primera vez allá por 1995. En el editorial del último número, sección regular titulada “Hello Stranger”, Grant Alden y Peter Blackstock (las mentes pensantes detrás de ND) explican las causas (directas e indirectas) de esta malaventura.

La causa principal está directamente relacionada con el descenso del número de anunciantes en la revista. Según señalan Alden y Blackstock, los ingresos por publicidad son hoy un 64% de los recibidos hace sólo dos años. Como causa indirecta se menciona la incipiente caída de la industria de la música: las casas discográficas se ven obligadas a reducir gastos, y el recorte más inmediato parece ser siempre el de la publicidad en prensa. Así también, el cierre de pequeños negocios ha dificultado la distribución tradicional (en quioscos, tiendas de discos, etc.) de ND. Otras causas indirectas son el encarecimiento del papel y la subida del precio de los envíos por correo.

Resulta (cuando menos) curioso que, a pesar de que casi todo lo relacionado con el término “alternative country (whatever that is)” parece estar predestinado a no vender (o a vender muy poco), el número de copias distribuidas de ND no hizo sino aumentar progresivamente durante sus primeros 10 años de vida. De hecho, Alden y Blackstock apuntan que lo más frustrante para ellos es que el número de lectores de ND no ha disminuido significativamente en los tres últimos años.

Llegados a este punto, ladies and gentlemen, podemos preguntarnos… “¿Cuál ha sido el papel y/o la repercusión de ND durante estos 13 años?”

No Depression” es una frase repleta de referentes. Sin embargo, puede ser desambiguada fácilmente. No Depression In Heaven” nos retrotrae al punto de partida de la historia del country. En 1936, durante la Gran Depresión americana, A. P. Carter, el cabeza de familia de los Carter, escribía una canción con la que pretendía infundir ánimo a todos aquellos que se habían visto obligados a abandonar sus hogares en busca de trabajo. No Depression (Uncle Tupelo)” nos acerca hasta principios de la década de los 90.

El disco de los de Illinois (Jeff Tweedy y compañía) fue una declaración de intenciones limpia y transparente: hagamos música (rock & roll, powerpop, punk... ¿qué más da?) sin olvidar nuestras raíces. Ya por entonces renegaba el mainstream country de sus artistas clásicos más maduros (como si de Woodys cualesquiera se tratara). Muchos de estos artistas fueron prácticamente barridos de gran parte de las emisoras de radio country, que se llenaron de jóvenes atléticos y atractivos, pero (en su mayoría) insulsos y anodinos.

No Depression Magazine” es un homenaje a la iniciativa de grupos como Uncle Tupelo. En sus comienzos, ND cubría (casi exclusivamente) las vicisitudes de bandas y artistas en la zona de Carolina del Norte (Whiskeytown, Ryan Adams, Jim Lauderdale, etc.). Después, decidió rescatar a los grandes del country, marginados por las emisoras mainstream, los cuales vieron en el espíritu conciliador de la revista una mano salvadora. Así, genios como Johnny Cash, George Jones, Gram Parsons, Willie Nelson, Emmylou Harris o Porter Wagoner comenzaron a compartir escenario de papel con los jóvenes de la nueva ola tradicionalista, como Golden Smog, los Jayhawks, Lucinda Williams, Alison Krauss, Drive-By-Truckers, Minus 5, etc. (por citar algunos).

Nos hemos dado un paseo por la galería de portadas que la web www.nodepression.net ofrece a sus visitantes. Allí nos hemos embelesado con fotos, caricaturas y artworks de grupos y artistas de la calidad de Wilco, Whyskeytown, Emmylou Harris, Loretta Lynn, Merle Haggard, Johnny Cash, Gram Parsons, Porter Wagoner, Lucinda Williams, John Fogerty o Josh Ritter (entre muchos otros).

También hemos aprendido datos curiosos, como el que revela que el borrador del issue menos vendido (#69) incluía a una Miranda Lambert algo descocada en la portada. El rechazo de los colaboradores fue tal que, finalmente, el número se editó con una foto diferente (juzguen ustedes). Éste, reconoce Grant Alden en su blog, fue el primer y último acercamiento de la revista a los dominios del llamado “modern country”.


La gran mayoría de estos ejemplares aún puede pedirse a través de la web... Eso sí, en el futuro podré contar que al menos me suscribí a tiempo para recibir los cinco últimos números de ND en casa. Además, el libro “The Best of No Depression: Writing about American Music” (un conjunto de los mejores artículos publicados en la revista entre 1998 y 2005), que descansa en una de las estanterías de la biblioteca del Auditorio, siempre será un consuelo. No obstante, en el Auditorio Ryman se nos forma un pequeño nudo en el estómago al hacernos la pregunta (que, creemos, es) clave en todo este asunto: ¿quién seguirá ahora… “surveying the past, present, and - sobre todo - future of American music”?

¡Hasta siempre, No Depression Magazine!

domingo 16 de marzo de 2008

Gary Louris y su "vagabundo" errante

El 19 de Febrero de este mismo año salía a la venta “Vagabonds” (Rykodisc), el primer álbum de Gary Louris en solitario. El ex-Jayhawks de Toledo (Ohio) emprende así su primera aventura al frente de un proyecto propiamente suyo. Dos semanas después “Vagabonds” llegaba a nuestros oídos (literalmente). Un día más tarde estaba claro que Gary Louris sería el siguiente artista invitado en el Auditorio Ryman.

Desde el primer acorde de guitarra hasta el último tarareo sostenido, Louris deja claro que el disco no es sino un viaje interior en busca de respuestas: “strip it down to what you can believe in” (sobre algo en lo que poder creer), “today is the day / my branches bear their fruit / all my labour will be rewarded” (sobre la recompensa que esperamos al hacer algo que está bien), “is there a lesson here for me to learn / for me to follow?” (sobre la necesidad de aprender). La voz de Louris, casi un susurro en “True Blue”, es su instrumento más intimista. La atmósfera creada por el pedal steel y el piano (especialmente sobresaliente en “To Die A Happy Man”) nos aleja de la dimensión terrena. Es una sensación inconsciente; nos damos cuenta a posteriori, cuando el sonido ha desaparecido. Volvemos gradualmente a la realidad con las voces del coro en “She Only Calls Me On Sundays”. Definitivamente, podemos afirmar que “Vagabonds” es un álbum de madurez. Louris ya no es el chico que cantaba “Jane, why don’t you give a damn” con Golden Smog; ahora sus preocupaciones son otras y este su debut en solitario nos abre la puerta a algunos de sus sentimientos.

Para la grabación del disco, Louris y su productor, Chris Robinson (de los Black Crowes), se encerraron en un estudio en el barrio de Laurel Canyon, en Los Ángeles (paréntesis en toda regla: ¿han visto la película “La calle de las tentaciones”?), con una banda compuesta por músicos itinerantes (además de los elegidos para la ocasión), y un grupo de artistas varios que formaron un coro de primera. El Laurel Canyon Family Choir (como vino a llamarse dicho coro) lo componen: el propio Chris Robinson, Susana Hoffs (de las Bangles), Jenny Lewis (componente de Rilo Kiley y autora del sorprendente “Rabbit Fur Coat”, del 2006, junto a las gemelas Watson), y las hermanas Chapin (genial su adaptación de “Toxic”, de Britney Spears). Si antes decíamos que la voz de Louris es su instrumento más intimista, ahora añadimos que los cuidados arreglos del coro (sobre todo, en “To Die A Happy Man” y “We’ll Get By”) derrochan espiritualidad a raudales sobre las canciones.

El resultado es impresionante. Las voces, junto a un pedal steel casi llorón, unos punteos de guitarra eléctrica que parece pedir perdón por estar sonando (“Black Grass”), un piano muy comedido (“Meandering”), la guitarra acústica (siempre presente), la armónica de “Vagabonds”, y un fenomenal entendimiento de los músicos en directo, hacen de este disco una pequeña (y sobria) joya del country-folk.

Y nos alegramos, puesto que parece que no será la última que habrá de ofrecernos Louris este año. En el último número de la revista americana No Depression (#74), a colación de una entrevista con nuestro invitado, se anuncia a bombo y platillo la inminente publicación de un álbum de colaboración entre Mark Olson y Gary Louris (líderes los dos de los Jayhawks; antes y después – respectivamente – de la marcha de Olson): el disco Olson-Louris se llamará “Ready For The Flood”. Al parecer, la idea del álbum surgió después del tour que ambos compartieron en 2006. En su página web, Louris explica que aún no está muy claro si el álbum saldrá a la venta en verano o en otoño. Lo que sí sabemos es que lleva listo desde enero del 2007.

Está claro que el ajuste de fechas ha tenido que ser complicado. En junio del 2007 se publicaba “The Salvation Blues”, el (también) debut de Mark Olson en solitario (¡recomendado!). Ahora se hace lo propio con el “Vagabonds” de Louris. Nos preguntamos (a pesar de estar encantados) si tanto release Jayhawks-relacionado no revertirá (de aquí a unos meses) en un sentimiento de “uf, ¿más Jayhawks?” hacia nuestro querido Louris (quien ya ha suspendido parte de su gira por la Costa Oeste, debido, principalmente, a la falta de interés del público californiano). Desde el Auditorio, ¡todo nuestro apoyo, Gary!

Una petición: si sólo tienen tiempo para escuchar una o dos canciones del “Vagabonds” (el disco está disponible – al completo – en el MySpace de Louris), vayan directamente a “D. C. Blues” (extremadamente recomendable para los nostálgicos de la Costa Este americana) y “Black Grass” (no sabemos muy bien por qué, pero nos recuerda a Simon & Garfunkel). Si hay tiempo para una tercera, elijan ustedes una de las siguientes: “She Only Calls Me On Sundays”, “Vagabonds”, o “I Wanna Get High”. Sobre todo, no se olviden de disfrutarlas.

domingo 9 de marzo de 2008

Country-Rock con acento británico

Mis más sinceras disculpas, ladies and gentlemen. El Auditorio Ryman se ha quedado sin maestro de ceremonias durante unos días, lo cual ha dado lugar al break de (exactamente) dos semanas en la serie de entradas de este blog.

En el post de hoy intentaré excusar dicho lapso a través del repaso de mis andanzas por la ciudad que me ha mantenido alejada de esta ocupación “bloguera”: Londres.

En Octubre del 2007 hacía la reserva para tres noches de hotel en la capital inglesa. Ese mismo mes, en el número 242 de la revista Ruta 66, aparecía (muy oportunamente) un artículo titulado “British Country-Rock: Visita a la escena londinense del Americana”. El texto (fantástico) de Eduardo Ranedo hace justicia a los más destacados solistas y bandas de Londres que se dedican al country alternativo (llámenlo alt.country o Americana). Tras la lectura del artículo empecé a elaborar una lista: “Country-Rock con acento británico”. Sin demasiado orden ni concierto, en ella incluí nombres de grupos (The Rockingbirds, Redlands Palomino Co., Grand Drive, The Tailors y The Snakes), revistas (Uncut, Maverick y Bucketfull of Brains), lugares de referencia (el club Sin City – algún día, quizás), datos curiosos (la mayoría procedentes de la “guía del creyente”), etc.

Además, gracias a las aportaciones del público de este Auditorio, la lista creció (y vaya si lo hizo… hasta tal punto que dejó de ser “de acento británico” exclusivamente): Steve Earle, Jim Lauderdale, Amy Rigby y… otra vez de vuelta al taste inglés, John Wesley Harding… fueron añadidos). ¿El objetivo? Visitar los HMV – FOPP – Zavvi de Londres en busca de alguno de los items de mi lista.

The truth is, una vez en Londres, la búsqueda no resultó tan fructífera como había imaginado. No obstante, como casi siempre, encontré más cosas de las que buscaba. Así que, después de todo, volví a casa más que contenta. Ya me dirán…

En la tienda Rough Trade (al lado de Portobello Road) encontré dos de los discos estrella de este viaje: “See The Morning In” (2002), de Grand Drive, y “Songs From The Satellites” (2006), de los Snakes. La banda Grand Drive la lideran los hermanos Wilson (no he podido resistir la tentación de escribirlo así): Danny y Julian. A pesar de haber crecido en Londres, los Wilson proceden de Australia (hecho que, ya de paso, nos viene a explicar por qué el acento del vocalista – Danny – no resulta demasiado artificial). See The Morning In” fue su tercer álbum en Inglaterra, pero también su álbum de presentación en E.E.U.U. (fue lanzado por dos discográficas diferentes: Gravity y BMG). La web de crítica musical allmusic.com los compara con Wilco y Whiskeytown. En el Auditorio Ryman creemos que la comparación es un poco altiva, pero (no por ello) queremos quitarle mérito al Pop plagado de sonidos Americana (“Firefly” y “Track 40”, sobre todo) y melodías preciosistas (“You and I”) de los hermanos Wilson. Son, coincidiendo con el calificativo de Eduardo Ranedo, “una linda golosina”. Tanto es así que Gran Drive han sonado ya más de tres veces en mi coche…

El disco de los Snakes, “Songs From The Satellites”, es el álbum de debut de esta banda de Wiltshire. Se trata de un disco mucho más eléctrico que el anterior. Los Snakes sí recuerdan a Whyskeytown (e incluso a los Jayhawks). “Li’lb”, “Homecoming Day”, “Old Country” y “Satellite Town” son ejemplos perfectos de country-rock. Los continuos riffs de guitarra resultan en ritmos tremendamente contagiosos, las letras se centran en aspectos tan cotidianos como la espera de un tren en una estación (“Li’lb”) o un desayuno aburrido (“Drag You Down”), y… el resultado es muy, muy atractivo.

Otros protagonistas de este viaje han sido Amy Rigby (sólo pude encontrar “Til The Wheels Fall Off”, del 2003, pero me ha parecido un álbum genial), Steve Earle (con su “Guitar Town”, de 1984), y los recopilatorios de tres artistas femeninas imprescincibles: Kitty Wells, Patsy Cline y Loretta Lynn.

¿Mis grandes decepciones? Jim Lauderdale, John Wesley Harding y los Rockingbirds… No pude encontrarlos en ningún sitio.

De todas formas, sin comerlo ni beberlo he vuelto al Auditorio con material suficiente para escuchar, leer, rumiar y disfrutar durante... meses. En cuanto a la lectura, lo que más me llama son los dos últimos takes de la revista Uncut, que incluyen los capítulos 2 y 3 de la serie “Uncut’s Pioneers of Country Rock” (sobre el nacimiento del Americana moderno). La serie fue inaugurada con Bob Dylan. Los Byrds y Gram Parsons hacen el capítulo 2. Mike Nesmith protagoniza el capítulo 3 (a la venta durante todo este mes). El capítulo final estará dedicado a Gene Clark. Ahí es nada…

En fin… a punto estuve de traerme una camisa tipo Nudie (si os parece mínimamente interesante todo esto del country, no os perdáis la tienda Jessie Western, justo al principio del mercado de Portobello), pero decidí dejarlo (por si voy a Nashville…).

Goodbye, London; Hello, Nashville!

(Dedicado a mi amiga Ana, que tan pacientemente ha sufrido mi afición a la música durante este viaje.)